martes, 10 de julio de 2012

Diez consejos para escribir contraseñas seguras


  1. Buscar siempre claves que tengan más de ocho dígitos. Cuantos menos caracteres tenga una clave, más fácil es romperla para un pirata informático, puesto que el número de combinaciones posibles son menos. Se consideran "débiles" las combinaciones menores de ocho dígitos, que pueden identificarse con programas generadores de combinaciones aleatorias (llamados robots), lo que se conoce como "la fuerza bruta".
  2. Nunca utilizar solo números. Aunque se pongan claves de ocho o más dígitos, si se usan solo números, es cuestión de tiempo que un robot encuentre la contraseña y entre en las páginas de la persona.
  3. Tampoco usar solo letras ni palabras. Las letras se pueden combinar con robots hasta dar con la clave. Respecto a las palabras, siempre tienen una conexión simbólica con el subconsciente, por lo que alguien que conozca un poco al usuario puede adivinar las claves si piensa en el nombre de su pareja, sus hijos o sus mascotas.
  4. Optar siempre por combinaciones alfanuméricas. Mezclar letras y números es la solución más segura porque se juntan dos sistemas de clasificación, lo cual amplia mucho las combinaciones. De todos modos, un "hacker" que tenga algunos datos personales sobre el usuario y mucha psicología puede adivinar las claves si no ha habido esmero en confeccionarlas. Hay que ser conscientes de que, de modo automático, siempre se buscan combinaciones fáciles de recordar y relacionadas con personas y fechas importantes. Por lo tanto, lo mejor después de escribir la contraseña es revisar que no contenga pistas personales.
  5. Intercalar signos de teclado. Un truco que permitirá usar letras y números relacionados con la vida del usuario sin peligro es intercalar símbolos como "#", "$", "&" o "%" entre los caracteres de la contraseña. La presencia de estos caracteres es mucho más difícil de descubrir para piratas informáticos y robots.
  6. Lo mejor son las claves aleatorias. Si se puede usar un programa generador de claves aleatorias, se estará mucho mejor protegido. La página Clave Segura ofrece de manera gratuita un generador de claves en el que se puede escoger tanto la longitud de la contraseña como la cantidad de caracteres alfanuméricos que se usa. Otros servicios como Passwordmeter miden el nivel de seguridad de las contraseñas que se confeccionan.
  7. No utilizar la misma contraseña para todo. Parece una obviedad, pero es lo que hace la mayoría. Hay que tener una contraseña distinta para cada servicio. También es recomendable cambiarlas cada cierto tiempo.
  8. Guardar las claves en un documento de texto. Como las claves seguras son muy difíciles, por no decir imposibles, de recordar, lo lógico es tenerlas escritas en un documento de texto, que se utilizará para almacenar las contraseñas de todos los servicios personales. Cada vez que se entre a un servicio, se tendrá que recurrir a este documento. Puede que sea pesado, pero es más seguro.
  9. Conservar el documento en un lugar seguro. Hay varias opciones para guardar el documento con las claves del usuario. La primera es usar una memoria USB separada físicamente del ordenador y que solo se enchufa cuando se quiere abrir el documento con la contraseña. Hay que ser consciente de que se puede tener el ordenador monitorizado por algún software malicioso (ocurre con mucha más frecuencia de la que se cree) o que alguien puede acceder a través de la conexión wifi si esta no es lo bastante segura.
    La segunda alternativa es archivar el documento en una copia de seguridad en un servidor de la red, con protocolos de cifrado de 128 bits o más. Se puede guardar en plataformas diseñadas para tales usos, como Clipperz. Bastará con abrir este servicio y acceder al documento. Eso sí, la contraseña de acceso a Clipperz tiene que ser altamente compleja, se debe tener escrita en una libreta, meter en un cajón y saber que si se pierde también se extraviará el resto de claves.
  10. Cerrar la sesión de los servicios a diario. Cuando se apaga el ordenador por la noche o al salir de casa, la mejor opción es salir de todos los servicios de uso habitual, ya sean el correo electrónico, las distintas redes sociales donde se participa o las plataformas donde se guardan documentos para sincronizarlos, etc. Si alguien encendiera el ordenador y el usuario no lo hubiera cerrado, el extraño podría acceder fácilmente a tales servicios, ya que el navegador guarda las contraseñas si no se le apunta lo contrario. Por lo tanto, hay que indicar en el apartado de "Seguridad" del navegador que no recuerde ninguna contraseña. Al volver a usar el ordenador habrá que introducir todas las claves, pero así se evitarán disgustos.
nota :
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http://www.consumer.es/web/es/tecnologia/internet/2011/07/11/201596.php


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